US should scrap crypto capital gains tax to fuel currency competition: Cato

Tratar Bitcoin como acción rompe su función

Un sistema fiscal pensado para conservar, no para pagar

El tratamiento fiscal de las criptomonedas en Estados Unidos parte de una premisa que hoy genera fricción: las crypto se consideran un activo, no una moneda. Eso significa que cada vez que un usuario gasta un activo que se ha apreciado, puede activar un hecho imponible. Lo que en teoría debería ser un pago cotidiano se convierte en una operación de cálculo. La tesis de Cato es clara: si Washington quiere competencia entre monedas, no puede gravar el uso ordinario de las criptomonedas como si fuera una venta de acciones. No se trata de un trato preferente, sino de coherencia funcional.

El debate gana peso en 2026 porque el IRS está endureciendo la infraestructura de reporte. El formulario 1099-DA está cambiando el estándar de cumplimiento y haciendo más formal el seguimiento de las transacciones con activos digitales. En la práctica, usar bitcoin o stablecoins para compras pequeñas sigue siendo posible, pero es menos eficiente desde el punto de vista administrativo. Si el objetivo es mantener a las crypto como activo especulativo, el sistema encaja. Si el objetivo es fomentar su uso monetario, la dirección es la contraria.

Por qué el debate vuelve con fuerza

La discusión no es nueva, pero ahora es más concreta. El IRS sigue clasificando las criptomonedas como property a efectos federales, lo que hace que las ganancias se traten bajo el régimen de capital gains y no como simple circulación monetaria. Las ganancias a corto plazo pueden tributar al tipo ordinario del contribuyente, mientras que las de largo plazo conservan un tratamiento más favorable. El resultado es un sesgo estructural hacia la tenencia, no hacia el gasto. Eso puede funcionar para un inversor; para quien quiere usar bitcoin como dinero digital, no tanto.

Cato lleva tiempo defendiendo que este marco fiscal desincentiva los micropagos y, en general, el uso cotidiano de las criptomonedas. Y el argumento no es solo filosófico. Cuanto más pesado es el cálculo fiscal, más se aleja el uso monetario. No hace falta subir el impuesto para frenar una divisa: basta con tratarla de una forma que la haga incómoda como medio de intercambio.

El verdadero dilema: uso monetario o certeza fiscal

Aquí está la tensión de fondo. El Estado puede gravar las crypto como un activo y preservar la certeza recaudatoria, o puede acercarlas al tratamiento de una moneda y aceptar más ambigüedad sobre bases de coste y eventos de realización. Lo que no puede hacer es pedir pagos fluidos y, al mismo tiempo, imponer una fiscalidad de instrumento financiero sin crear distorsiones. En teoría, una exención mínima podría evitar el absurdo de pagar un café con bitcoin y tener que calcular una plusvalía. En la práctica, cada excepción añade complejidad, y esa complejidad es precisamente la que empuja a muchos usuarios a no gastar.

Por eso el debate sobre la capital gains tax es, en realidad, un debate sobre la naturaleza de las crypto. Si son dinero, gastarlas no debería parecer una liquidación. Si son un activo de cartera, el marco actual tiene lógica, aunque sea incómodo. El efecto de mercado es claro: la fiscalidad empuja hacia la acumulación y desalienta la circulación, reforzando la narrativa de inversión y debilitando la de pagos.

Qué significa esto para los inversores

Para los inversores, la lectura más importante es que la fiscalidad sigue siendo una variable subestimada en la adopción cripto. La discusión no gira solo en torno al tipo impositivo, sino a si los activos digitales pueden comportarse como dinero sin ser tratados como valores. Esto importa especialmente para bitcoin, que sigue compitiendo por el relato de “dinero duro” mientras aumenta la carga de cumplimiento. Mientras Estados Unidos mantenga este esquema, la mayoría de los usuarios seguirá actuando como tenedor, no como usuario.

Lo que conviene vigilar es cualquier avance en exenciones de minimis, nuevas pautas del IRS y el lenguaje que use el Congreso para definir las crypto: infraestructura de pagos o clase de activo. Esa será la señal de si la competencia monetaria va a quedar permitida en la práctica.

Focus: EE. UU. puede gravar las crypto como propiedad, o puede dejarlas funcionar como dinero; cada vez queda más claro que no puede hacer ambas cosas a la vez.

Lena Strauss, Regulation & Policy Reporter, The Chain Journal

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Support The Chain Journal ₿ On-Chain and ⚡ Lightning